Sexo duro y sin concesiones donde todo tiene cabida menos los mimos y las palabras amorosas. Indicado para los nada románticos y los más radicales. Esta escena solo es apta para gente muy fetixista.
Un superior del ejército abronca de lo lindo a un militar novato y, visto que la lección no le queda demasiado clara, le castiga físicamente, primero con su cinturón y luego con su megaporra.
Dos gays se conocen en la piscina durante una calurosa tarde veraniega. Al instante ambos sienten cómo un flechazo les atraviesa el corazón, cómo les invade un amor a primera vista que Nacho Vidal tiene la suerte de captar en todo su esplendor.
Mientras arregla la antena de televisión, un cachas pilla a un joven observándole agazapado, a lo voyeur. Furioso, el hombretón decide castigar al curioso: primero se saca el rabo para que éste se lo devore y más tarde se lo folla con suma potencia. Un castigo ejemplar.
Dos cachas conversan tranquilamente sobre la cama cuando oyen a alguien gemir desde el patio. Allí se encuentran a un chaval muy apuesto atado al muro, lo que para ellos resulta una invitación para comenzar un juego de vejación y dominación.
Nacho Vidal ahora también dirige pelis gays, pero por desgracia no actúa en ellas. Eso sí, aunque no nos asombre con su rabo, el de Mataró consigue impregnar el rodaje con su habitual fuerza.
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